Periódicos
Nacionales
Crónica
El Economista
El Financiero
El Sol de México
El Universal
Excelsior
Heraldo de México
La Jornada
Milenio
Novedades
Reforma
Unomasuno
Medios Internacionales
ABC News
America Online
Associated Press
BBC
El Pais
Financial Times
New York Times
Wall Street Journal
Wall Street Journal (español)
Washington Post
USA Today
WIRED



Imprimir esta columna
23 de junio del 2000
GRAVE ATENTADO CONTRA EL PAIS


La provocación no podía ser mayor.
El atentado que sufrió la noche del jueves 22 la periodista Lili Téllez, que hirió a su chofer y a quienes la protegían, afecta a la sociedad mexicana en todo sentido.
No sólo por el precedente de impunidad, sino porque detrás de quienes dispararon estarían los peores intereses a imaginar.
Como parte de una maniobra de poder resulta fácil imaginar como único beneficiado a Vicente Fox, en especial en la manera en que los votos contra el PRI que pudiese recibir el PRD pasarían a ser emitidos a su favor. Lo que en una elección tan cerrada como la que se vive puede ser muy significativo.
La perversión del autor intelectual, porque lo hubo, me hace pensar en mero ejercicio literario en Carlos Salinas de Gortari. Lo cierto es que quien haya sido ponderó, con excelencia, el enfrentamiento brutal entre la televisora del Ajusco y la procuraduría de justicia del Distrito Federal. Así como el tiempo, incluso el día en que el escándalo mayor era la inclusión de dinero extranjero en el financiamiento del candidato panista.
Es obvio que los ejecutores fueron profesionales, que no perseguían matar a Lili Téllez -afortunadamente- sino crear un ambiente de confusión, de enojo, de indignación, de inseguridad. Que puede incidir, definitivo, en el resultado de las elecciones.
Queda ahora esperar porque en Televisión Azteca prive la mesura. Pero es una apuesta alta, una expectativa utópica porque justamente el tono ha sido en contrario. Ha sido demasiado personal, más allá de cualquier justificación, el pleito con Samuel del Villar, con el perredismo que gobierna la Ciudad.
Y, también hay que admitirlo, por parte de las autoridades de la Ciudad se ha actuado visceralmente. Incluso las declaraciones de Rosario Robles al conductor Javier Alatorre fueron producto de este ánimo que tanto daño ha hecho.
Hubo un atentado contra las instituciones, contra el procurador del Villar, contra el perredismo, contra la seguridad de la Ciudad de México, contra el gremio periodístico.
Hubo un atentado que pudo costarle la vida a una mujer que, aquí no importa si uno está en acuerdo o no con la tesitura, tiene el valor de dar la cara para expresar su verdad, para ser parte de un grupo, para asumir los costos de un pleito llevado hasta sus últimas consecuencias por una empresa comercial.
Lili Téllez es, no puede soslayarse, una periodista. Los balazos contra su automóvil, contra los miembros de su escolta, que pudieron costarle la vida deben ser asumidos como una agresión gremial, pero no sólo como eso. Sería muy grave, así como ingenuo, responsabilizar a Samuel del Villar a priori. Lo que no quiera decir que esa institución deje de tener la obligación de probar, ante la opinión pública, su inocencia.
Lo que es importante es no caer en la maraña de provocaciones que

< pag anterior | Página 1 | pag siguiente >

   
Todos los derechos de autor reservados por Isabel Arvide.