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6 de julio del 2000
¿CUÁL DEBER CUMPLIO ZEDILLO?


En el medievo los inquisidores cumplieron su deber. Y, por tanto, con la conciencia tranquila comulgaban después de haber quemado a inocentes en la plaza mayor.
De igual manera los torturadores del ejército chileno se sentaban a jugar con sus hijos, satisfechos del deber cumplido, después de haber aventado al mar a cientos de jóvenes, de haber violado a mujeres y realizado los actos más atroces en contra de aquellos que pensaban distinto.
Hay de deberes a deberes.
Seguramente los panistas, aunque a estas alturas existe un nuevo partido integrado únicamente por foxistas (donde tocan la puerta toda clase de oportunistas), están en su derecho para creer que el Presidente Ernesto Zedillo cumplió con su deber al destruir al PRI.
Todo depende del filtro que se utilice.
Sólo que la realidad no puede ocultarse ni por mandato presidencial, menos por el recuerdo de sentencias maternas. Y para ningún priísta, condición que ostentó Ernesto Zedillo para llegar a la presidencia de la República, su deber puede ser la intencional desintegración de su partido.
En esto tienen infinita razón los priístas que le reclaman al mandatario, que le gritan enfurecidos que ya perdió cualquier liderazgo dentro del partido, que no tiene derecho a meter las manos. Lo que, tan torpemente como de costumbre, se apresuró a negar por su "vocero", el economista Provencio.
Frente a las cámaras de televisión el sucesor de Lerdo de Tejada francamente aterrado aseguró que no, que "nomás tantito". Porque al negar que Zedillo hubiese pretendido imponer a Murillo Karam como sucesor afirmó, al mismo tiempo, que el Presidente sólo "sugirió" que se quedase la señora Sauri.
¿En qué quedamos?
Porque si a la ofensa se agrega la burla...
Manuel Bartlett tiene toda la razón moral para impugnar cualquier supuesto liderazgo de Zedillo: "Perdió el PRI, perdió el Presidente de la República, perdieron los gobernadores... el Presidente no manda en el PRI, nadie puede imponer a un líder, ni Labastida ni Zedillo".
¿Qué hizo el Presidente para merecer está rechifla de rechazo inmenso?
Diría que todo, con intención, con saña en contra del PRI. Primero con la sana distancia que operó sólo a su favor, porque el PRI tuvo que cargar con sus errores y no recibió jamás apoyo. La destitución e imposición de lideres fue inmoral. Baste referirnos a la salida de José Antonio González Fernández cuando había ganado la elección interna, cuando había obtenido una votación de 10 millones de votos y la aceptación de los contendientes sobre el resultado.
Salida contra la voluntad, la petición expresa del candidato presidencial. Lo que obligó a dejar en la presidencia del Cen del PRI a Dulce María Sauri con todo lo que implicó.
Más allá, contra lo que sucede en las democracias del primer mundo hoy tan mentadas, el mandatario no apoyó

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Todos los derechos de autor reservados por Isabel Arvide.