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24 de julio del 2000
PANCHO QUERÍA SABER DE LOS GENERALES
Pancho quería saber. Yo los conocía de muchos años, de antes de que fuesen la elite que manda en la Defensa, o los retirados que siguen teniendo el ascendiente real sobre los jefes en activo. Diría que a la mayoría de ellos. Y porque los conozco, sabía que debía escuchar, preguntar. Los militares tienen una manera muy distinta de conceptuar la realidad que debe, en todo momento, respetarse. Con ellos fui, como he ido siempre, para que me dijeran. Una manera diferente, provocada, del "Dile a Pancho". A valores entendidos, hablados. ¿Quién debía ser el próximo titular de la Defensa Nacional? La encuesta imaginaria tuvo resultados esclarecedores, como supongo que los podía tener hoy, convergencia en lo importante. Me llevaba a los mismos: si hubiese una posibilidad para un general retirado, definitivo, tendría que ser Miguel Angel Godínez. Todos hablaron de él, todos lo conocían, todos lo aceptaban como un líder. "Sinceramente compadrito", como suele decir mi general Godínez, se trata de un hombre excepcional, querido por todos. Luego la lista se dividía en circunstancias, en características que dicen poco a los civiles: entre los "viejos", es decir los generales mayores, serios, que están cerca de cumplir su edad de retiro, que pertenecen a las generaciones más antiguas, me mandaban con Mario Renán Castillo. Tanto, tan bien hablaron de este general, uno de los hombres más respetados, que me obligaron a cambiar mi punto de vista sobre él desde antes de que la vida me diese el regalo de cocinarle, de tenderle la cama y ponerle toallas limpias en mi casa. Venían los "posibles", lo que estaban en circunstancias ciertas, reales de ser (fenómeno semejante al que hoy acontece con los divisionarios que presuntamente estuvieron cerca de Fox), que eran los titulares de la zona militar de Sinaloa en tiempo de Labastida: José Angel García Elizalde y Rodolfo Reta Trigos, con el agregado, inmediato, de que Reta no debía ser. opinión que nunca me pareció compartir Francisco Labastida. Y los candidatos de Cervantes Aguirre: Zamorano, Juan Salinas Altés, que es un fanático del trabajo que no sale de su oficina ni para irse a dormir a casa, pero sobre todo su carta favorita Castillejos, un general muy joven, muy recién ascendido, que está en Mexicali. No necesitaba reunirme con ellos porque, justamente, la etiqueta de ser los "candidatos de Cervantes" era suficiente. Para todo, para bien y también para mal. Además de todos ellos, siempre, en cada conversación con militares de todos los rangos, surgía la referencia al general Humberto López Portillo Leal, jefe de la zona militar en Guerrero. a él, a diferencia de los anteriores, no lo conocía. De él hablé varias veces con Cervantes Aguirre, pero sobre todo "le dije a Pancho" que los altos mandos militares siempre me remitían con él,
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