|
 |
25 de julio del 2000
EL GENERAL CAMPOS LOPEZ Y LAS TRAICIONES Y LOS ROLEX Y LAS COMISIONES POR VENDER ESCULTURAS
Obviamente, como los demás, era una figura familiar en el entorno de José López Portillo. "El jefe Campos" era responsable de una de las secciones de Estado Mayor Presidencial en los setentas, alguien sin rostro a recordar. Durante la campaña de Miguel de la Madrid su jefe, el general Carlos Bermúdez, desconfiaba terriblemente de él. Peores eran las expresiones en su contra, ninguna cualidad le era reconocida. excepción de su capacidad de traición. "Lo traigo frente a mí, conmigo, para vigilarlo" solía decir Bermúdez Dávila. Era una broma frecuente repetir que no había que darle la espalda a Campos por ningún motivo. Sin embargo, se trataban con la mayor cortesía, Campos (entonces coronel) era especialmente elogioso con su jefe, igual en privado que en público. Lo que no fue suficiente argumento para continuar en el Estado Mayor Presidencial. Para algunos militares dejar su "comisión" en ese cuerpo de privilegio significa carencias económicas, no fue el caso. Abrahám Campos solucionó su futuro, el de varias generaciones de su familia cuando durante el gobierno de José López Portillo fue enviado como avanzada a la gira de Caparroso. Varios podrán recordar el especial significado emotivo para el entonces mandatario de "regresar a la tierra de sus antepasados", especialmente en el auge de la abundancia, en el culto más tolerado a la personalidad. De ahí que la presencia de un escultor nativo, de apellido Sanguino, fuese simplemente parte del folklor sexenal. Habilmente el español, conmocionado por los ríos de billetes y saraos, estableció una relación amistosa con el militar y pocas semanas después, bajo su auspicio, estaba en Los Pinos, con un pequeño busto del Presidente. Campos López se convirtió en su promotor. previa comisión del treinta por ciento. Y las esculturas de Sanguino, que alquiló una residencia en Las Lomas de inmediato, fueron adquiridas por todas las dependencias del gobierno, así como en las entidades federativas. Todos tuvieron al jefe máximo inmortalizado en bronce. Al saturarse el mercado "propicio" para el busto de don José, pasaron a obras mayores: los caballos. Pasión de López Portillo que fue motivo de fuentes a lo largo y ancho del país, entre las que destacan varias en Guadalajara, igual que la principal de la macroplaza de Monterrey. Como no tenía género aborrecido también realizó la escultura que conmemora el puente Coatzacoalcos. En verdad que Sanguino hizo la América, pero Campos López no se quedó atrás, hasta la fecha es el único militar dueño de un castillo en España. Famosas fueron las fiestas, algunas de ellas cuando estuvo comisionado en Nuevo León, que le organizaba su amigo Sanguino aunque, extrañamente, no les gustaba invitar a mujeres. Ya general, el sexenio pasado, amparado con la buena suerte de uno de sus compadres, el
< pag anterior | Página 1 | pag siguiente >
|