|
 |
3 de agosto del 2000
¿HABRÁ HABIDO ALGUNA VEZ UN SECRETARIO DE GOBERNACION TAN INEPTO PARA LA POLITICA?
¿Quién puede levantar la mano en defensa de Diódoro Carrasco? Aparte, obvio, de sus cuates. Porque ni siquiera los supuestos beneficiarios de sus maniobras estarían dispuestos a firmar a su favor un manifiesto. Se trata, lo ha demostrado, del "amigo" que en la práctica actúa como el peor de los enemigos. Quien lo ponga en tela de juicio tendría suficiente con revisar, así sea someramente cómo les ha ido a todos aquellos políticos identificados con el actual titular de Gobernación. Creo que sólo ha beneficiado a sus "socios", y eso quién sabe por lo obvio de sus negocios realizados al amparo de sus diversos puestos públicos. Pero, a la luz de los acontecimientos, hasta eso era más perdonable que la ineficiencia supina en los temas políticos. Tradicionalmente la Secretaría de Gobernación fue un espacio propicio para convertir a su titular en alguien con capacidades suficientes para gobernar el país. De ese tamaño son, han sido siempre, sus atribuciones y por tanto la oportunidad para lucirse como hombre con talentos, digamos que por lo menos con capacidad para negociar, para sumar a los protagonistas sexenales de primer nivel. Ya vimos, tanto, cómo le fue a su "amigo" Francisco Labastida Ochoa, ahora magnificada la última de sus ocurrencias para "fortalecerlo", ese intento que se advierte estúpido para decir lo menos de pedirle, por escrito, al expresidente Carlos Salinas de Gortari que se responsabilizase públicamente del gran "error" de haber cambiado la Constitución para que los hijos de extranjeros pudiesen ser mandatarios. Lo que sólo consiguió, como tanto en el haber de Carrasco Altamirano, el efecto contrario. De manera personal ha intentado destruir a gobernadores, cuya respuesta, como la de Roberto Albores, simplemente ha servido para escarnio. No se vale el hecho en sí, pero que además sea un intento fallido lo coloca en una tesitura de profunda ineptitud para desempeñar su cargo. Va mucho más allá de lo tolerable. Y no se diga el ridículo, extremo, en que lo colocó José Murat con sus intentos igual de infantiles, obvios, de espionaje contra quien ha resultado ser el objeto de su furia, o quizás de su más inmensa envidia. Supongo que por todo, primero que nada por la inteligencia, pero después hasta por la estatura. Ahora nos enteramos, pobres mexicanos que vamos a salir de este gobierno de profunda ineficiencia para caer a un abismo que no encuentra todavía calificativo, de que el señor Diódoro Carrasco Altamirano pretende entregar el gobierno de Chiapas a la oposición. Supongo, porque en algo debe basarse esta tarugada infinita, con afán de buscachambas. No hay otra explicación. Obviamente los chiapanecos están, como bien lo expresó en su denuncia el delegado del PRI, Efrén Leyva Acevedo, enfurecidos. Y dispuestos a defender cada voto a favor del PRI,
< pag anterior | Página 1 | pag siguiente >
|