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5 de agosto del 2000
LA PERMANENTE FALTA DE UNA POLITICA DE COMUNICACIÓN SOCIAL EN EL PRI
Sobre mojado les sigue lloviendo, los relámpagos "furia del cielo" según la canción no cesan, pero sobre todo habrá de puntualizar el grave retroceso existente en el PRI en materia de comunicación. Justo en los tiempos de Internet, de la realidad virtual y de la capacidad humana de ponerse en contacto desde cualquier pedazo del universo en cuestión de instantes. Pero no se trata, no ha sido ese el reto, de "contactar" a otros seres sino de lograr decirles algo. De "comunicar" en toda la extensión del vocablo. Y ese verbo, en verdad, no lo saben conjugar los amigos de Diódoro que usurpan funciones en el PRI. Desde el mismo día de su nombramiento Javier Lozano Alarcón ha hecho gala de su infinita ineptitud, que es el estilo de la Secretaría de Carrasco Altamirano. Exactamente en los días en que el PRI necesita más que de cualquier otra capacidad, aquella de hacer política con la palabra. Como antiguamente, con las declaraciones, con los discursos, con las filtraciones, con la publicación de los dichos. Que es lo que no sucede, no habrá de suceder mientras el jovencito imberbe, sin experiencia ni capacidad algunas, sigue nombrado en la secretaría de prensa y propaganda de ese partido. Lo que en sí mismo, no es nuevo decirlo, es un insulto para los periodistas de este país. Como no existe una política, un intento siquiera de implementarla, de comunicación en el PRI quienes sí saben, sí creen fielmente en el poder de la palabra han optado por otros métodos. Cualquiera podría creer que son émulos del Subcomandante Marcos enviando "comunicados", pero lo que sucede es que los protagonistas de estas "batallas" saben, como políticos profesionales que son, que tienen que llegarle a la gente de alguna manera. Y sólo han encontrado, como los novios de antaño, el método epistolar. De carta en carta se va decidiendo, por tanto, el destino del PRI. No es, no podría serlo, gratuito que sean tres políticos quienes han optado por enviar cartas a Dulce María, léase opinión pública, deslindando responsabilidades. Además de enumerar yerros y establecer prioridades. Tanto Roberto Madrazo como Murillo Karam y José Murat son priístas, son políticos de toda la vida, que han sobrevivido en las peores junglas del poder. De ahí que deban analizarse sus "misivas" como la respuesta más directa, eficiente a esta grave carencia. Aunque no se trate de eso. De igual manera los políticos profesionales que están en medio de todas las discusiones se han abocado a precisar su papel, a definir su posición con los analistas. Como antiguamente se hacía, de viva voz, incluso sin importarles las grabaciones telefónicas que tanto estorbaron los diálogos durante este sexenio en que el espionaje fue, por igual, torpe e insistente. Esta nueva actitud, que no es sino el regreso a prácticas que demostraron
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