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16 de agosto del 2000
LA INTELIGENCIA POLITICA DE ROSARIO ROBLES
La realidad es la materia prima con la que se hace la política, a partir de lo que debe instrumentarse cualquier medida de gobierno. Justamente los éxitos o los fracasos de los partidos políticos parten de su desconocimiento al respecto. Resulta del todo innecesario abundar al respecto. Una es la verdad de todo lo que acontece, y otra muy distinta la versión ideal de lo que quisieran que aconteciese los interesados. De tal manera que las cifras no corresponden, que los buenos deseos no se convierten en edificios, que las intenciones de voto no corresponden a la suma de las boletas, y que la muerte termina por ganar todas las discusiones sobre el aborto. Porque la realidad, en nuestro país al principio de un nuevo milenio, es el elevado número de mujeres que cada día toman la difícil decisión de abortar. Sea porque el feto es producto de una relación sexual no deseada, incluso de una violación, porque no se tiene la edad o la posibilidad económica de mantener al hijo, porque se corren riesgos de malformación del producto, por el elevado número de hijos que ya se tiene y a quienes no se les puede mantener correctamente, por motivos tan privados como dolorosos y dignos de respeto. En todos los casos existe un trasfondo social, una falta de información sobre los métodos anticonceptivos, o de acceso a estos. Así como la concepción equivocada de que el embarazo, así como la posterior maternidad es un problema femenino en donde el hombre no tiene responsabilidad alguna. Somos, sólo los ciegos quieren negarlo, una sociedad machista que no visualiza a la mujer como un ser humano. Es decir, con derechos. Por esta realidad, que a nadie puede producirle alegría pero menos todavía a las mujeres, es que cada día mueren cuatro mujeres por practicarse abortos ilegales. Las cifras oficiales, de la Secretaría de Salud, afirman que cada año medio millón de mujeres interrumpen su embarazo. Esa es la realidad. Dentro de este universo hay, definitivo, una gran mayoría de creyentes en la religión católica. Que optan por cometer un "pecado", que deciden actuar en contra de las reglas en las que fueron educadas, así como también resuelven someterse a métodos de un salvajismo inimaginable. Todo antes que tener un hijo no deseado. Esta es la verdad. De ahí que las presuntas reformas a las leyes que en Distrito Federal penalizan el aborto sean, simplemente, correspondientes a lo que sucede. Rosario Robles, que es también mujer, ha actuado con una inteligencia política inmensa al enviar esta iniciativa de cambio a los códigos penales. De esta manera se hace política, escuchando a las mayorías, no a las voces interesadas en que el país regrese a los días de la inquisición. Junto con los cambios constitucionales en el Estado de Guanajuato, promovidos por una legislatura panista, en sentido
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