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2 de agosto del 2002
EL ASESINATO DE VENTURA
RECORDAR EL SUICIDIO DE SU PADRE

Juan Carlos Ventura estuvo marcado siempre por la tragedia.
Especialmente por los suicidios, el de su madre primero y luego el de su padre, el célebre comandante Florentino Ventura.
Que hoy muera asesinado a las puertas de su casa es el final de una parajoda inmensa, por lo que lo hace solo, sin protección, sin poder siquiera sacar su pistola reglamentaria para defenderse.
Con lo que se hizo público un estilo diametralmente opuesto al de su padre que, como sino de tragedia griega, fue decisivo en su muerte.
Porque si este Ventura, de los buenos a juzgar por su historial, se hubiese comportado como su padre seguramente estaría vivo. De entrada porque no habría estado solo, no se habría puesto en situación de vulnerabilidad frente a sus asesinos.
Es este apego a las leyes, el no utilizar otro vehículo que no fuese oficial y, por lo tanto, no era blindado, así como no hacerse acompañar de "madrinas", de guardaespaldas lo que le cuesta la vida. Después de haber participado en asuntos tan relevantes como el desmembramiento del Cartel del Golfo.
Ventura Moussong era un hombre joven que tuvo que haber estado muy influenciado por su padre, una leyenda de la policía que un día decidió terminar su vida por una pasión mal compartida, al decidir convertirse él también en policía. Su estilo, sin embargo, dicen quienes lo conocieron era muy distinto. Poco de su personalidad lo podría identificar con la acción, con la violencia que terminó por ganarle la partida.
Lo que debe ser motivo de una doble reflexión es su asesinato no es un hecho aislado. El pudor mal manejado de la PGR para llamar la atención sobre sus muertos, tan inserto en la estructura castrense, ha impedido que la sociedad se entere bien a bien de las muchas víctimas que ha habido entre sus filas.
Y eso, es obvio, se debe a las acciones emprendidas para combatir el crimen organizado. Que, a su vez, nadie lo puede negar, está mucho más que infiltrado en las estructuras del poder público.
Ventura Moussong tiene que haber causado daño a estos grupos.
De igual manera que muchos otros al servicio de lo que se pretende, con mucho esfuerzo, una nueva policía, una nueva Procuraduría General de la República.
Su muerte ha servido, además, para recordar al comandante Ventura.
Valga con ese pretexto un fragmento de mi nueva novela, "El Enemigo Está en Casa", que será publicada por editorial Océano:

"-Y si yo le preguntase, nomás por no dejar, por mera curiosidad si usted cree que a Florentino lo mataron o se suicidó. que me contestaría
-Con Fortuna trabajé muchos años, casi toda mi vida. de parte de quién mi buen
-He oído versiones
-¿Sobre mí?
-Todos sabemos en el medio que usted fue gente de Fortuna, no se necesita investigar ni nada por el estilo para
-No, pos así ya mero nos amanecemos. Por ahí hubiésemos comenzado a coger dicen en mi pueblo, para que tantas vueltas si tenemos el mapa en la cajuela. usted con el Lorenzo, yo con el comandante Fortuna porque nada de decirle Florentino, ni siquiera ya difunto. así sí que nos vamos de corridito a donde sea
-¿Lo mataron?
-¿De a deverás quieres saber Compa? Mejor cuénteme qué vicios le enseñó el tal Lorenzo
-El de trabajar, solo ese mero. Usted también tiene mucho que enseñarme, por qué no hacerlo. Ya he conocido a muchos policías, comandantes que se mueren sin decirle a nadie cómo se le hace. Cuando llegué a Tijuana fue lo primero que le pedí al comandante Menéndez, que me pusiera con alguien que me enseñara lo que sabía. Le pregunté si lo mataron
-¿Por qué tanto interés?
-Vaya contando que yo lo escucho con otra cerveza.
-Se le vino la edad pues, como a todos, como dicen que les pasa a las viejas, como nos pasa a todos pero no le queremos hincar el diente. La edad en un hombre, lo va a vivir Compita es lo más canijo que se pueda imaginar, eso fue todo, la edad frente a la güera que lo tenía hasta la mera madre de enculado. ¿Qué a usté no le han dado ganas de ponerle hasta la madre a una vieja de tanto que le está gustando? Así era con ella, seguido se metían a un cuarto, apagaban la luz y disparaban sus armas a ver si así encontraban remedio a sus males. Eran tal para cual, nunca ha oyido aquellito de hallarse la funda de la pistola
-Me han contado que eso de estar hasta la madre de enculados es de dos. Yo la mera verdad desconozco
-Estábamos con Lorenzo mi buen, no se haga, no me cambie el canal de las estrellas ¿Fueron Los Aretes verdad? Eso dicen por ahí mero
-Le digo que estuve cuatro años en Tijuana con el comandante Menéndez, allá estaba la acción, ellos mandaban, que no me entendió compita. ¿Qué caso tenía venir a matarlo aquí? Entonces fue suicidio, de verdad que se metió un tiro a la mitad de la calle por una discusión con su vieja, digo de Fortuna.
-Después de matarla a ella, y de paso a su amiga porque debe haber estado de metiche.
-Eso dice este recorte de un periódico. De su cartera, como quien lleva el retrato de una mujer o unos hijos, Alejandro Zavala sacó una hoja impresa cuyas letras se habían ido borrando y con extremo cuidado lo fue desdoblando. El viejo policía no pudo evitar un gesto de asombro
-Quihobule otra vez dígame de parte de quién
-Me interesa el caso
-Voy, voy, cómo dijo usted que se llamaba de verdad de Dios, si usté era un bebe cuando todo esto a qué le tira con la verigua pues
Alejandro Zavala extendió sobre la mesa de madera cubierta con un mantel de algodón, tosco, las páginas que llevaba dobladas en uno de sus bolsillos como si fuesen un talismán, como si la cercanía de esa noticia le sirviese para llegar a una verdad que no quería imaginar siquiera. Las había encontrado en el fondo de un cajón del ropero de su madre cuando, después de muerta, tuvo que empacar todas sus cosas. Junto había otro pedazo de papel, una fecha, meses antes de su nacimiento, sólo eso. No había explicación alguna, jamás escuchó ese nombre de sus labios. A no ser que. La frente se le frunció transversalmente, las arrugas le añadían fuerza al rostro de niño, permitían entrever su verdadera edad. Comenzó a leer en voz alta, mientras Hernández Cursio alternaba un palillo entre sus dientes con la compulsiva fumada a un cigarrillo, mordiendo el filtro.
El relato parecía tomado de la página de sociales de un diario, escrito por quien intentaba escapar de su estilo de página roja asentaba: "Su presunta vocación era la de dominar técnicas para el cultivo de la tierra, pero su destino lo llevó a los asaltos a mano armada, a los intentos de secuestro, a balaceras con la policía y a presenciar un homicidio, un uxoricidio y un suicidio el mismo día, cuando Florentino Fortuna se quitó la existencia disparándose en la bóveda palatina".
La noticia venía reseñada desde la supuesta visión del exguerrillero e ingeniero agrónomo que quedó viudo esa noche, testigo casual de los hechos. Continuaba leyendo Alejandro: "Los peritajes de balística demostraron que había dicho la verdad desde el primer momento. El arma de Fortuna tenía perfectamente marcadas sus huellas dactilares y se sabía que la 45 no la prestaba a nadie ni por un momento"
-Que huevos del cabrón que escribió esa mierda, que le baje a las mamadas, nimodo que fuese a prestar la fusca, y que, seguro nos va a salir conque también quería que dejase que le metieran mano a la bragueta. Como se ve que no conocieron a mi compadre estos peseteros de mierda. Lo interrumpió en un monólogo el viejo policía.
"Fue a finales de septiembre que se suicidó el comandante federal después de haber dado muerte a su esposa y a otra señora. Los hechos ocurrieron al comenzar a discutir el comandante con su esposa María Magdalena quién le reclamaba que siempre la relegaba y no le daba oportunidad para demostrar que era mejor que él en muchos aspectos"
-La güera, coño, la pinche güera que le sorbió toda la leche y la inteligencia, que no lo dejó ni a sol ni a sombra desde que se le cruzó por el escritorio con las tetas al aire y esas nalgas como de chaparrita El Naranjo desbordadas pero tiesas como de hule para cogértela por el mero mero chiquito, por detrás como a las perras
-"Al ver muy alterado al matrimonio Fortuna, Olivia intervino para conciliar y fue cuando Florentino sacó su 45 y le pegó dos tiros en la cabeza a su cónyuge, a la previamente había puesto de rodillas tomándola de los cabellos, luego arremetió contra Olivia y finalmente se llevó el arma a la boca y se suicidó"
-Así mero fue, a nosotros nos avisaron antes de que recogieran los cuerpos tirados en la calle
-Aquí dice que nació en Colima, que fue seminarista, que fundó la Dirección Federal de Seguridad
-Te digo que así merito era mi compadre, mi jefe pues, venía de ahí, como dice el periodista este de puta mierda que estas leyendo, así pues. Que no dice que lo enterraron separado de la pinche güera para que siquiera en la tumba lo dejase descansar, que así merito fueron las instrucciones de los hijos grandes para separarlos aunque fuesen difuntos
-¿Qué más tendría que decir de Florentino el que escribió, Compa?
-Entre gitanos no se lee la palma de la mano, voy pues, a poco me quieres sacar la sopa, de dónde mi buen
-Quiero saber más cosas del comandante, tú conoces a quiénes están con él en esta fotografía del reportaje
Amarillenta por el paso del tiempo, con los rostros ya desvaídos por los dobleces, el recorte de periódico contaba con la ilustración de fotografía tomada en la escalerilla de un avión de hélices, al frente estaba una familia aparentemente común, comenzando con un niño de once o doce años, una niña de la misma edad, un hombre de traje oscuro, camisa blanca, el cabello negrísimo y el bigote inmenso. A su lado una mujer elegantemente vestida con un abrigo en una mano y un niño pequeño en la otra. Completaban la imagen otros dos hombres, fornidos, vestidos de traje posando abiertamente para la cámara
-Pos la familia, la esposa, la jaina de Fortuna, la que se le colgó toda amuinada en la regadera cuando lo de la güera, los hijos quienes más van a ser pues, y los Compas, yo estaba ahí merito, cuidando la salida del aeropuerto
-¿Colgó, quieres decir que también se suicidó?
Al darse cuenta de que Alejandro desconocía esa parte de la historia el viejo policía cambió el gesto, se le quedó viendo a los ojos que estaban acuosos con agresión para espetarle: Desconozco, pero se me hace que ya es hora de irnos a buscar "la copa" o no mi buen, ya le dije que desconozco y por si le interesa escucharme, yo le diría que no se ande orinando fuera de la bacinica.
¿Cuántas veces había escuchado esa expresión en su devenir por los vericuetos de su profesión, desde que salió de la escuela? Para no orinarse fuera de la bacinica, para agarrar color, para no ser un chupafaros del montón había que seguir otras reglas. Vamos detrás de los que no están puestos con los jefes. De eso trata todo, al señor no le gusta que anden robando en la calle, menos cuando no hay necesidad, los jales se hacen en orden, con autorización del jefe."

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