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31 de mayo del 2003
MANUEL BUENDIA, EN EL RECUERDO
Aniversario de su asesinato.

muerte se debió a los primeros descubrimientos que había hecho con relación a las vinculaciones de narcotraficantes con funcionarios públicos, presuntamente uno de ellos el mismo Zorrilla.
Todo esto se antoja, a la distancia de tantos años, extremadamente inofensivo.
Sin embargo, para mal de la República diría alguno, lo que sigue existiendo en igual medida, lo que comenzó esa tarde de mayo con su muerte, fue la impunidad de los poderosos en turno contra los periodistas que se atreven a denunciarlos.
¿Por qué? Por la coyuntura en que coinciden dos posiciones, la del comunicador que tiene el valor de contar la verdad para que no haya impunidad, y la del criminal que ve amenazada su estructura de poder por esta denuncia.
De donde, además, se deriva la certidumbre de que la palabra contra el criminal, el funcionario público corrupto, el mal en su espectro más amplio, sí es importante. Sí cambia algo. Sí tiene fuerza. Sí tiene razón de existir. Sí es un alto en el asesinato, en la impunidad, en la complicidad desde los escritorios públicos.
De ahí que quieran, consigan a veces, matarnos y/o encarcelarnos.
Yo quise mucho a Manuel Buendía. Yo aprendí mucho de Manuel Buendía. Yo fui amiga de Manuel Buendía.
Y yo, cada vez que he estado en la cárcel, que he sido despedida de un diario, que he perdido propiedades, que he sido atacada brutalmente por el poder, que he sido víctima de un atentado, que he recibido amenazas, que he perdido espacios de trabajo, que he pasado la noche sin dormir por el miedo, honro su memoria. No soy la única...

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