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3 de octubre del 2008
¿Y LOS 9 MIL MILLONES QUE ENTREGO CALDERON A CONAGUA?
NUEVA DESGRACIA EN TABASCO

El agua vuelve a convulsionar Tabasco.
Llueve sobre mojado, destruye lo poco que se había logrado recuperar, amenaza la más incipiente reconstrucción.
En Tabasco el agua es la maldición del nuevo siglo, el Jinete del Apocalipsis que cabalga en la negligencia oficial, en los nueve mil millones de pesos que el primer mandatario entregó a una “comisión del agua” que se ha caracterizado por su negligencia e incapacidad, para decir lo menos.
Porque una vez que bajaron “las aguas” de la “gran inundación” Felipe Calderón fue a Tabasco para anunciar el gran plan integral del agua, con un nombre extravagante, para representar su gran ambición integral.
“Plan Hídrico” que hoy demuestra ser el fracaso más grande de la administración Calderón en materia de prevención de siniestros pero, sobre todo, del sentido común. Y hasta de la probidad como sinónimo de eficiencia.
Para no decir de la mínima pulcritud en el manejo de recursos públicos.
Nueve mil millones de pesos entregados a Luege, a la Conagua, son muchos billetes para que hoy, nuevamente, la contingencia, la lluvia, la memoria del agua ponga a miles de tabasqueños a llenar desesperadamente costales de arena.
En este “Plan Hídrico” está el gran fracaso y la razón.
Todo aquello que el generoso silencio de Andrés Granier ha dejado fuera de la discusión política. Porque el gobernador de Tabasco está “apechugando” con toda la responsabilidad, con toda la emergencia sin detenerse a repartir justificadamente culpas. No es su estilo pero tampoco, al tiempo, evadir la verdad.
Tabasco, lo dijimos en meses pasados en todo espacio disponible y para el enojo de todos los intereses futuristas tabasqueños, iba a volver a inundarse. No es necesario ser “bruja” para darse cuenta. Dos programas de televisión, “A Palabra Cruzada”, emitidos antes de que Humberto Mayans ejerciera el papel de gran censor, de inquisidor de cuarta en mala copia de López Obrador, son testigo de esta advertencia. Con todos los protagonistas insistimos, de cara al auditorio, que habría una nueva inundación. Y dimos, puntuales, las razones que hoy se cumplen.
Simplemente porque las obras hidráulicas que tenía que realizar Conagua no iban a tiempo, no estarían listas (como sucede) antes de la temporada de lluvia.
Otra vez, memoria del agua, los damnificados deben ser evacuados de Las Gaviotas. Otra vez, memoria de la incapacidad técnica del gobierno federal, el agua amenaza inundar la capital porque no se cumplió con lo ofrecido.
Y entre estos compromisos, estas “obras integrales del agua” que Calderón fue a Tabasco a magnificar hace pocos meses, está la reforestación de las laderas, de las montañas por donde hoy se escurren libremente los ríos. Esta inundación, que en los hechos ya lo es, puede ser peor. Sobre todo porque conlleva responsabilidad humana: Calderón,

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