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15 de octubre del 2008
FUENTES A LOS OCHENTA
LA OPORTUNIDAD DE MARCELO EBRARD…

El país se prepara para celebrar el cumpleaños número ochenta de Carlos Fuentes con una serie de homenajes que definen, también, la incapacidad oficial de coincidir. Como si los mexicanos estuviésemos en la encrucijada permanente de la negación, en el juego de las escondidas y las discordancias.
Fuentes es el gran escritor nacional, también el redentor de la gran Ciudad. Imposible separar su obra literaria de la capital del país, desde la región más transparente hasta el discurso del gringo viejo en las entrañas de sus páginas está presente la calidad urbana de su mentalidad.
De ahí que resulte incoherente y desastroso en muchos sentidos políticos que las festividades a su alrededor, noviembre es el mes de su natalicio, deben separarse en la imposibilidad física de coincidir de sus anfitriones. Es decir, en que Marcelo Ebrard y Felipe Calderón no puedan aparecer juntos en público.
Como si fuésemos menores de edad, a estas alturas de un gobierno federal que tiene sustento grande en la macrourbe que gobierna no un partido político sino un político profesional que se debe, también, millones de ciudadanos.
Carlos Fuentes recibió un premio más en España. Bajo el nombre del Quijote de la Mancha, dotado de unos cuantos miles de dólares y una estatuilla, lo que significó su dimensión fue la presencia de los Reyes y de las autoridades todas, el mismo presidente Rodríguez Zapatero.
¿Por qué en nuestro país no puede existir en evento así? Que vendría a ser una bocanada de aire fresco entre tantos cadáveres insepultos, entre tanta sangre y como aseguró en privado el Presidente Calderón “tanto pesimismo”, tanta oscuridad.
Fuentes significa para millones de mexicanos la decencia del éxito, la capacidad transformadora del talento propio, la magnificencia del esfuerzo personal. Sus recreaciones de la realidad nacional, así resulten tan plenas de fantasmas internos e indigestiones vitales como su más reciente novela, nos unen en la comunidad de vivencias, en la obligada referencia compartida. Todos somos un poco como sus personajes, todos soñamos y vomitamos un mucho como dicen sus palabras.
El ciclo vital cumplido, ochenta años son una eternidad, es la ocasión más propicia para dejar de lado argumentos que no pueden, no deben relacionarse con el día a día, con las batallas que se deben librar en plural, con eso que algunos insisten en llamar el “acontecer nacional”.
Habrá, obligadamente, que concelebrar también los cincuenta años de la aparición de la primera novela de Fuentes que es, precisamente, “La Región Más Transparente” ¿Cómo gobernar la capital del país ahí cantada sin ser parte, forma que es fondo, del festejo? Esto, además, en un tiempo de saturación violenta y desdén cultural por la impecabilidad de nuestra identidad.
Marcelo es hombre reverente a las palabras, al proceso

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